Palabras del Embajador de Japón en ocasión de la Ceremonia de Inauguración del Museo de las Matemáticas Dr. Jin Akiyama

Miércoles, 29 de noviembre de 2017.
Centro Cultural de las Telecomunicaciones Ing. Álvaro Nadal Pastor

En primer lugar, quisiera agradecer a todos los presentes por acompañarnos hoy en la inauguración del “Museo de las Matemáticas Dr. Jin Akiyama”, el primer museo en Latinoamérica especializado en el aprendizaje entretenido de las matemáticas.

Asimismo, quisiera aprovechar la ocasión para expresar mi sincero agradecimiento al Gobierno Dominicano; a los representantes del Centro Cultural de las Telecomunicaciones Ing. Álvaro Nadal Pastor; al Sr. Héctor Domínguez, Embajador Dominicano en Tokio; al Profesor Jin Akiyama, quien se encuentra aquí presente, y a todas las personas que hicieron posible la apertura de este Museo.

El Profesor Jin Akiyama es uno de los matemáticos más conocidos en Japón. Estudió en la Universidad de Ciencias de Tokio, en la Universidad Sofía y en la Universidad de Michigan de los E.E.U.U., donde se doctoró en Ciencias. Sus especialidades son la teoría de grafos y la geometría discreta, pero la mayoría del público japonés lo conoce por la popular serie educativa sobre matemáticas que produjo (400 episodios) durante veinticinco años para el canal de televisión nacional de Japón, NHK. Actualmente, es profesor en la Universidad de Ciencias de Tokio, una de las más prestigiosas universidades de Japón, con 140 años de historia y un Premio Nobel de Medicina, el Dr. Satoshi Omura. El Profesor Akiyama es también presidente del Museo de Experiencia Matemática de dicha universidad y cuenta con una prolífica trayectoria científica y educativa que incluyen una distinción como Profesor Honorífico de la Universidad de Tokai y conferencias y talleres en Asia, Estados Unidos, España y otros países de Europa. En el extranjero imparte unas seis conferencias al año, mientras que en Japón dicho número asciende a doscientas conferencias al año. La República Dominicana es el primer país de Latinoamérica que visita el Profesor Akiyama.

A continuación, me gustaría compartir con ustedes los sucesos que llevaron a la concreción de este proyecto.

Hace tres años, cuando estaba en Barcelona como cónsul general, tuve la oportunidad de participar en la conferencia magistral que impartió el Profesor Akiyama en la Universidad Politécnica de Cataluña. Aunque conocía sobre el Profesor Akiyama desde mi época como estudiante universitario, aquella fue la primera vez que conversé con él personalmente. En ese intercambio, alentador y edificante, el Profesor Akiyama me recomendó visitar el Museo de Matemáticas de Cornellá en Barcelona. Lo que más me impresionó de ese museo, que recibe diariamente a unos trescientos alumnos de diferentes escuelas de Cataluña, fue la forma tan entretenida en la que los visitantes pueden aprender matemáticas. Asistidos por los instructores del museo y utilizando módulos que pueden tocar y manipular, los alumnos aprenden a pensar, a ser creativos y a escudriñar los principios y las estructuras lógicas detrás de los teoremas y fórmulas matemáticas. Cuando vi esta forma tan práctica y emocionante de aprendizaje y la alegría en los rostros de los estudiantes, decidí que quería trabajar para impulsar esta metodología de enseñanza de las matemáticas. Desde entonces, comencé a visitar empresas japonesas con el fin de recaudar fondos para mejorar el museo, y fui, en repetidas ocasiones, al Ayuntamiento de Barcelona para promocionar la apertura de otro museo similar, pero más amplio y en el mismo centro de la ciudad. Pienso que, en un futuro, Barcelona se convertirá en un destino turístico en el cual los visitantes adultos y niños podrán aprender no solo sobre arte y arquitectura, sino también sobre matemáticas y ciencias.

Desde hace unos años, el Gobierno de los Estados Unidos ha hecho una de sus prioridades el mejorar la educación en las áreas de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas --las denominadas STEM, por sus siglas en inglés--. De manera similar, en Japón y otros países de Asia vemos cómo, en los últimos años, las universidades han creado nuevas facultades de ciencias y han surgido escuelas privadas de programación con la finalidad de preparar a numerosos jóvenes en las áreas de ciencias y matemáticas.

Ahora bien, ¿por qué son necesarias las STEM? quizás se pregunten ustedes. La razón es que, nos guste o no, el mundo avanza tecnológicamente a pasos agigantados. Se prevé que la automatización y la robotización generarán un reemplazo drástico de la mano de obra en los países desarrollados. Y esta tendencia, tarde o temprano, también afectará a la República Dominicana. Es por esto que, desde ya, debemos empezar a capacitar a los jóvenes a fin de que, llegado ese momento, cuenten con los conocimientos y habilidades para desempeñarse en el mundo laboral.
El 20 de octubre del año pasado, cuando presenté las cartas credenciales al Excelentísimo Presidente de la República, Lic. Danilo Medina, hemos conversado sobre la importancia de las ciencias y las matemáticas. Unos meses después, he conversado también con la Excelentísima Vice Presidenta, Sra. Margarita Cedeño de Fernández, sobre la creación de un museo de matemáticas en el país. Después, en febrero, me reuní con la Ministra de Educación Superior, Ciencias y Tecnología, Sra. Alejandrina German; y, con la colaboración del Vice Ministro Rafael Sánchez Cárdenas, hemos formado un Comité integrado por profesores universitarios, voluntarios de la JICA y ex-becarios de la JICA con la finalidad de trabajar en este proyecto.

Luego, unos meses más tarde, recibí un correo electrónico del Profesor Akiyama donde me contaba que había visto los resultados de las pruebas PISA, un proyecto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) para evaluar la formación de los alumnos en setenta países. El profesor Akiyama me escribió: “Sr. Makiuchi, lamentablemente, el ranking de la República Dominicana fue el último de los setenta países participantes. Ya que usted se desempeña como Embajador y promueve las matemáticas en ese país, ¿qué le parece si trabajamos codo a codo para cambiar este orden mundial, para que en unos años la República Dominicana ocupe el 60 º lugar y después, dentro de varias décadas, el 50º, 40º y 30º lugar progresivamente?”. Sus palabras me conmovieron profundamente y, de inmediato, puse manos a la obra. En abril de este año, he visitado el Museo de Experiencia Matemática de la Universidad de Ciencias de Tokio, dirigido por el Profesor Akiyama, y le he planteado la idea de abrir un museo similar en Santo Domingo. El Profesor Akiyama aceptó y se comprometió a donar cuarenta y siete módulos iguales a los que tiene en el museo de la universidad. Durante las vacaciones de verano y sacrificando su escaso tiempo disponible, el Profesor Akiyama y el Sr. Yamaguchi, su asistente, fabricaron en total, no cuarenta y siete, sino cincuenta módulos para donar a la República Dominicana, que más adelante podremos ver durante el recorrido por el museo.

Desde su llegada al país, el Profesor Akiyama me ha manifestado el deseo de continuar colaborando con la República Dominicana. Me ha dicho que el próximo año regresará con otros cincuenta módulos adicionales para donar al país. Además, me ha explicado que en el año 2023 se celebrará en Tokio la Olimpiada Internacional de Matemática, y que él, posiblemente, desempeñe el papel de Presidente de dicho Comité Olímpico. Si este proyecto de mejoramiento de la calidad de la enseñanza de las matemáticas en la República Dominicana es exitoso y el país logra alcanzar para el 2023 el nivel requerido, el Profesor Akiyama está en la disposición de invitar a la delegación dominicana a participar cubriendo él todos los gastos. Asimismo, ha manifestado la posibilidad de expandir, en un futuro, la colaboración a los campos de la física, la química, la farmacología y demás áreas en las que se especializa la Universidad de Ciencias de Tokio.

En este viaje, el Profesor Akiyama ha traído cuatrocientos episodios del programa educativo de matemática antes mencionados para donarlos a la República Dominicana. Espero que los puedan aprovechar para asegurar la participación del país en la Olimpiada Internacional de Matemáticas del 2023. Por último, el Profesor Akiyama me dijo que si el Museo de Matemáticas y todos los proyectos planteados avanzan debidamente él estaría dispuesto a crear una Fundación para invitar a los estudiantes de matemáticas de la República Dominicana a estudiar en su universidad y así mejorar sus capacidades.

Para finalizar, en Japón se suele decir que empezar es fácil, mantener, difícil; y también que la destrucción ocurre en un instante, pero que la construcción requiere de años de esfuerzo continuo. Espero que, en un futuro, este Museo pueda contar con numerosos módulos desarrollados por matemáticos dominicanos y que surjan en grandes cantidades profesores y estudiantes creativos y apasionados por las matemáticas.

He acompañado al Profesor Akiyama en las cuatro conferencias y en el taller para instructores que ha realizado en esta primera visita al país y he visto en los rostros de numerosos jóvenes dominicanos la misma alegría que hace tres años vi en Barcelona. Por eso puedo decir con toda seguridad que este proyecto será, sin duda, un gran éxito.

Espero, sinceramente, que este Museo llegue a ser el mejor de América Latina y un modelo que se repita en muchos otros países de la región.

Muchas gracias.